Yanina Kosciak

Me llamo Yanina Kosciak, soy de Sáenz Peña, Chaco. Tengo 29 años, soy Técnica en Comunicación Socia y actualmente curso la Licenciatura en Periodismo. Me apasiona el periodismo radial, amo viajar, y me considero una mujer muy soñadora.

Este es el mensaje que nos deja el Centro Conin Fundecch que funciona en Sáenz Peña que está integrado por un grupo de personas, profesionales e idóneos que se juegan por un mundo mejor. El trabajo consiste en prevenir y combatir la desnutrición a través de la educación sobre cómo cuidar el cuerpo, y también el alma.


 

Cuesta saber por dónde empezar cuando se quiere escribir un artículo sobre solidaridad, trabajo y pasión por la gente. Pero particularmente a mí, automáticamente se me viene a la mente la labor del Centro Conin Fundecch (Fundación para el Desarrollo del Centro Chaqueño) que funciona en Sáenz Peña, Chaco.

En una de sus visitas a Sáenz Peña, el doctor Abel Albino, presidente de Conin en el país, disertó sobre la temática: Desnutrición. La charla fue muy interesante, pero nunca voy a olvidar el énfasis que puso para enseñar cómo se combate la desnutrición. A través de una charla amena, y hasta se podría decir hablando de cosas que todos deberíamos conocer, hizo hincapié en que los niños no solo necesitan recibir alimento diario para alimentar su cuerpo físico sino que además habló de alimentar el alma.

Para muchos fue una charla sencilla donde se habló de una cuestión básica como jugar o acariciar al bebé desde temprana edad, pero para mí que asistí a esa charla como comunicadora social me impactó su riqueza. Es que conociendo la condición en la que viven cientos de niños en los barrios periféricos de esta ciudad, como en tantas otras del país y del mundo entero, entendí que lo que estaba diciendo parecía algo obvio para algunos pero desconocido para otros.

Para introducirse en el tema se refirió a un experimento científico que realizó el doctor Fernando Mönckebergun hace años atrás. Entonces contó: “Un grupo de científicos se ocupo de la crianza de dos ratas, cada una vivía en una jaula individual. Las dos recibían diariamente una ración de comida. Pero una de además recibía cariño, si cariño, diariamente era tratada con amor por sus cuidadores. Además de brindarle alimento todos los días se tomaban unos minutos para acariciarla y hablarle con amor, decirle cosas lindas. Mientras tanto la otra rata solo recibía su comida pero ninguno de los hombres siquiera osaban mirarla con cariño. Al cabo de un tiempo, las dos ratas habían crecido, se supone que deberían haberse desarrollado en igual proporción, ya que habían nacido el mismo día, y desde ese momento recibieron la misma cantidad y calidad de alimento. Sin embargo, llamativamente una había crecido mucho menos que la otra. Resulta ser que la primera, que recibía alimento y cariño todos los días, se veía muy gordita, mansa y con un pelaje brillante. Permanecía tranquila en su lugar. Pero la segunda se veía delgada, mala, rabiosa, como si no permitiera que nadie se acercara o en caso de hacerlo corría el riesgo, sin dudas, de ser lastimado por este animal. Ninguna persona hubiese pretendido meter sus manos en esa jaula, ya que seguro salía lastimado”.

La enseñanza que nos dejaba el doctor Albino a través del relato de este experimento realizado por el doctor que elaboró todos los fundamentos científico de CONIN, es que un niño no sólo necesita de una buena y rica alimentación nutricional para crecer sano y fuerte, sino que además es fundamental contar con amor y afecto por parte de sus seres más cercanos.

Claramente a través de este ejemplo científico se comprobó que el afecto no sólo influirá en el desarrollo emocional de un ser vivo sino que repercutirá hasta en su crecimiento físico, y su paz interior.

Bajo esa base, Fundecch (Fundación para el Desarrollo del Centro Chaqueño) trabaja asistiendo a familias carentes de una economía sustentable de los diferentes barrios periféricos de la ciudad. Diariamente le brinda la posibilidad de contar con una alimentación adecuada, especialmente con leche que es primordial para el recién nacido hasta los tres años de edad. Nada se da gratis, sino que a cambio se cobra un valor simbólico, por ejemplo diez pesos. Simplemente con el objetivo de crear el valor de que cada papá o mamá debe esforzarse por conseguir el alimento para sus hijos y ser responsables de su crecimiento.

Es por eso que se puede decir que el trabajo contempla a toda la familia, ya que se educa sobre la manera de vivir. La importancia de ganarse el pan diario dignamente, aprender a leer y escribir, culminar los estudios secundarios, entender cuáles son los derechos que me asisten ante cualquier problema. Para ello se cuenta con un grupo de abogados que asesora gratuitamente a estas familias. Y así, se trabaja cada área de la persona. Para que aprenda, conozca, viva. No para que se vuelvan dependiente de otro grupo de personas que deban sostenerlos por el resto de sus vidas, sino para que se desarrollen de tal manera que llegado el momento puedan sustentar a su familia por si solos.

Allí aprenden un oficio, y son tratados con amor.

 

La familia como base

Este lugar no solo se ocupa de ayudar con la alimentación a los niños más carenciados económicamente, sino que se ocupan de construir bases con los cimientos muy fuertes para estas familias. Esto implica tener paciencia, ser comprensivos, dedicar tiempo y tiempo de calidad a estas personas.

A veces no quieren asistir todos los adultos de una casa, otras no pueden porque aquellos que trabajan lo hacen durante muchas horas. Pero siempre se busca contar con algún adulto que se haga cargo de la crianza de un niño, para que pueda ser integrado en este aprendizaje magnifico.

Esta educación incluye desde cómo preparar una buena alimentación con los ingredientes que tengamos en casa hasta cómo cuidar la higiene para prevenir enfermedades.

La mayoría de los adultos que asisten son mujeres, son las mamás, tías, hermanas o abuelas las que se reúnen para aprender a cocinar, realizar manualidades, terminar el secundario o adquirir algún oficio.

La mayoría de ellas también proviene de hogares disfuncionales, carentes afecto y de una economía sustentable, por lo cual este lugar también se convierte en un centro de contención para ellas. Donde entre risas y mates comparten sus experiencias, y aprenden a vivir.

En su camino muy pocas personas se cruzaron para ayudarlas a cambiar sus vidas. Cansados de recibir una bolsa de mercadería cada cuatro años a cambio de un voto, entienden a desconfiar de cada ayuda que reciban de otros. Hasta que entienden que esto es diferente al resto del sistema. Aquí realmente se pretende ayudar.

 

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