Luciano Riolfo

Mi nombre es Luciano Riolfo. Soy de Gualeguaychú, provincia de Entre Ríos. Me recibí de Técnico en Comunicación Social en Paraná, capital de la provincia. Actualmente trabajo en la administración de una empresa y por las tardes, me dedico al estudio.

Conecta Gualeguaychú con el Parque “Unzué” y Pueblo General Belgrano. Es un símbolo de la ciudad y tiene más de 85 años de vida

 

El puente Méndez Casariego está ubicado sobre el río Gualeguaychú. Su construcción comenzó en el año  1929, siendo Hipólito Irigoyen el presidente nacional, Eduardo Laurencena el Gobernador de Entre Ríos y Bernardo Peyret el Intendente municipal. Tras dos años de trabajo, se inauguró el 13 de junio de 1931. Fue una obra gestionada con fondos nacionales y provinciales.

El primer nombre que tuvo el puente fue “Hipólito Irigoyen”, pero al poco tiempo se llamó “6 de septiembre”, en referencia al día que ocurrió el Golpe de Estado de 1930 que encabezó José Félix Uriburu. Pero tampoco duró demasiado este nombre, ya que en 1931, año de su inauguración, recibió el nombre de “La Balsa” y, finalmente, desde el 27 de noviembre de  1986 el puente lleva el nombre de “Claudio Méndez Casariego”, en honor a quien fuera Intendente de Gualeguaychú en dos ocasiones: 1924-1925 y 1939-1943. Además, se le reconoce debido al arduo trabajo y la gestión que hizo para la concreción de la obra.

Cabe destacar que la realización del puente constituyó una política de Estado del siglo XX. La gestión para la solicitud de fondos fue encabezada por dos intendentes de Gualeguaychú: el ya mencionado Claudio Méndez Casariego y Félix Fontana (1928-1928). Antes de la existencia del puente, se necesitaba una balsa para poder cruzar al otro lado, a la zona del parque, para poder seguir viaje hasta la ciudad de Concepción del Uruguay. La habilitación del puente hizo posible que se cumplieran dos objetivos: el paso directo y comunicación entre los campos de la costa del Río Uruguay y, el segundo, evitar que se perdiera la donación que Saturnino Jacinto Unzué le hizo a la ciudad de Gualeguaychú: el parque. Dicho espacio hoy lleva su nombre, y la condición que este le había pedido a la intendencia de la ciudad era que sólo le iba a otorgar las tierras si estas eran utilizadas con fines públicos. Así fue que, gracias a la creación y habilitación del puente, Gualeguaychú no perdió aquello tan bello y valioso que hoy todos los ciudadanos disfrutan, el parque “Unzué”.

La infraestructura del puente provino de Ámsterdam, Holanda. Se usaron de base unos bloques de piedra que se colocaron en la superficie del río, para que los cilindros que hacen que el puente se mantenga en pie tengan una base sólida y pareja. Los restos de bloque, los que no se usaron, se pueden ver en el borde del parque. Complementan el paisaje.

Con exactamente 86 años de edad, el puente se considera un símbolo y una estampa de la ciudad. A pesar de su tiempo, sigue firme para conectar dos ciudades, brindar acceso al parque y permitir que muchos turistas puedan conocer la ciudad.

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