Adriana Neufeld

Adriana Neufeld. Locutora Nacional de la tierra colorada, Posadas Misiones. 22 años. Estudiante de la Lic. en Periodismo en UFASTA.

Con bombos y platillos, actores y actrices usaron de escenario la Legislatura Misionera en celebración por la sanción de la Ley de Teatro Independiente; sin embargo, todo pareció ser pan y circo.

Luego de varios años de elaboración del proyecto y dos años más tarde de que fuera presentado ante la Cámara de Representantes de Misiones, la Ley Provincial de Teatro es aprobada por unanimidad el 21 de mayo de 2015. En ella se declara de interés público a la Actividad Teatral Independiente, “reconociéndola como una labor cultural esencial para el desarrollo integral de la provincia y como tal, objeto de protección, promoción, apoyo, difusión, y revalorización por el Estado Provincial” (Art. N°1). El 26 de noviembre de 2015 el entonces gobernador promulga el Decreto Reglamentario N°1669/2015 por el cual se incluye al Instituto Provincial de Teatro Independiente (IPTI) en la Estructura Orgánico Funcional y Nomenclador de Cargos del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología, como entidad autárquica del Estado Provincial; fijando en su artículo N°5 un plazo de 90 días para la definición de funciones.

Desde entonces, los teatristas independientes de la provincia esperan con persistencia el nombramiento del Director Ejecutivo por parte del Sr. Gobernador, para la puesta en funcionamiento del IPTI.

La creación del IPTI permitirá el desarrollo de la actividad teatral independiente en cada localidad de la provincia, donde haya interés por parte de la comunidad. Permitirá, no sólo el sostenimiento de grupos, sino también de espacios destinados a la actividad con su equipamiento adecuado. Dará posibilidad de formación y perfeccionamiento de los actores, directores, dramaturgos y técnicos; y además ayudará a implementar la inclusión del teatro en la escuela.

 

 

Hecha la Ley, Hecha la trampa

La ley, aprobada por la Legislatura misionera, declara la autonomía orgánica, económica y funcional de toda creación, investigación, documentación, manifestación artística o puesta en escena de obras teatrales, llevada a cabo a través de los distintos géneros interpretativos, que constituye un espectáculo y es actuada por trabajadores del teatro independiente compartiendo un espacio común con el público.
Con esta medida se beneficiarían los espacios escénicos del teatro Independiente que no superen las trescientas localidades; los grupos de teatro de formación estable que se dediquen a la actividad independiente; y los espectáculos emergentes de acuerdos de cooperación.

La ley supone la preferencia de las obras teatrales de autores provinciales, nacionales, latinoamericanos; y los grupos de teatro independiente de la provincia que las pongan en escena.
Con ilusión, distintos actores celebraron con danza, improvisación y festejos típicos de teatro esta decisión política que podría otorgar los beneficios establecidos por la ley: ejercer la representación de la actividad teatral independiente; administrar los recursos de afectación específica asignados para su funcionamiento y aquellos provenientes de su actividad; y actuar como agente ejecutivo en proyectos y programas.

Sin embargo, todas esas palabras se convirtieron en un guion que nunca nadie pudo interpretar.

Una historia dramática: ¡feliz no cumpleaños IPTI!

Desde la sanción de la ley hasta la actualidad, cada 21 de mayo actores y actrices misioneros se reúnen para celebrar el no cumpleaños del Instituto Provincial de Teatro. Incluso, se han realizado foros en la misma legislatura, promoviendo la implementación de la Ley y dictando talleres de gestión cultural.

Distintas asociaciones que nuclean a los artistas independientes se unen para manifestarse mediante presentaciones, performances y breves obras; y solicitar al Ejecutivo Provincial que se designe un director.

Se trata de actualizar una legislación imprescindible para una provincia con connotaciones históricas y políticas teñidas de sus formas culturales y tradicionalistas, que debe instalar una real respuesta integradora, federal y participativa para todos los habitantes del territorio.
No se puede transitar el tercer milenio sin promover y ejecutar una ley provincial del teatro independiente que la propia comunidad reclama. Además se trata de cumplimentar el Derecho a la cultura establecido en la Constitución Provincial y en la Constitución Nacional; y establecer funciones de promoción, planificación y control de las actividades, con participación de los protagonistas respetando sus individualidades locales.

Los teatreros que viven del arte, más que nadie conocen las necesidades que se atraviesan en el marco de la crisis económica que se vive en la actualidad. También saben que nos acordamos de ellos cuando queremos escapar de la realidad, cuando buscamos introducirnos en una historia para evadir la propia, cuando queremos reírnos o disfrutar. Sin embargo, se debe contemplar que son trabajadores como vos, como yo, como todos. Y que un pueblo sin cultura, es un pueblo sin identidad.

 

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