Adriana Neufeld

Adriana Neufeld. Locutora Nacional de la tierra colorada, Posadas Misiones. 22 años. Estudiante de la Lic. en Periodismo en UFASTA.

En la tierra colorada, la música misionera se caracteriza por su sonido de selva, el cantar de sus pájaros y el andar del yaguareté.  La difícil tarea de representar esos sonidos en instrumentos, fue uno de los grandes logros de la Fundación Grillos.

 

La Fundación Grillos es una institución activa, que fomenta la formación musical y artística, con amplitud y pluralismo ideológico. Su misión es canalizar los esfuerzos de la comunidad con el fin de garantizar la formación, la educación, el fomento a la creación, la interpretación, la investigación y la difusión de la música, en particular, y de las artes en general, como vehículos de cultura y como un derecho del pueblo.

Busca convertirse en una institución de referencia para el fomento y el progreso de la educación musical y la cultura y artística, apostando a la creación de conocimientos mediante la innovación y el intercambio de experiencias.

Sus Directores fundadores son Miguel Brizuela y Marilé Vendrell. La idea de iniciar una formación surge desde la falta de apoyo institucional. Hace 12 años un grupo de profes, todos músicos, que tocaban en la orquesta sinfónica de la Universidad Nacional de Misiones comentaban que todos habían empezado sus estudios musicales de grandes, porque habían terminado la Escuela de Música y recién empezaban con lo que era la sinfónica ya que para formarse debían irse a Rosario, Chaco, Buenos Aires a aprender los instrumentos de orquesta, pero tenían muy poco tiempo de vida en esos instrumentos porque en Posadas Misiones no había un lugar donde paguen para tocar.

Por ello, la única manera de que cambie la realidad cultural de la provincia y la realidad cercana de ellos mismos, era comenzar a formar desde chiquititos. Solamente si empezaban la formación desde niños, tendrían unos cuantos años por delante para hacer un desarrollo musical sinfónico.

El sueño comenzó en el 2003 con 5 chicos, mucha difusión mediante panfletos y profesores comprometidos. Empero, año a año fueron creciendo de una manera vertiginosa. El primer año terminaron con ocho alumnos, el segundo con 16, el otro año ya eran 35. Ahora hay 350 chicos en el proyecto de Posadas, con profesores y orquestas en toda la provincia, llegando a ser más de 1000.

Desde un principio hasta el presente, los docentes buscaron que los alumnos desde pequeños, puedan conocer el mundo de la música de una manera distinta. Es decir, no como un simple pasatiempo, sino como un compromiso social con la educación en contextos de equidad y de oportunidades para todos, donde la innovación y creatividad genere conocimientos significativos.

Los grillitos sinfónicos recorren el mundo, poniendo en valor la música regional, el respeto por la diversidad y la dignidad humana, difundiendo la música de los pueblos originarios, los hermanos mbya guaraní, aprendiendo de ellos y plasmando las historias misioneras en instrumentos de orquesta; con el compromiso asumido por los padres y familiares de acompañar y apoyar en la formación artística de sus hijos.

Crónica de marimbas solidarias

Iguazú en Concierto reúne cada año a centenares de artistas regionales, nacionales e internacionales en varios días de puro arte y ensamble cultural. Este año, el concierto contaría con la participación de la Orquesta St. Stithians Boys Marimba Band, de Sudáfrica.

Con los esfuerzos que implica este largo viaje y el traslado de los instrumentos musicales, a días del concierto no contaban con los instrumentos ya que fueron retenidos en la Aduana. Sin embargo, gracias al esfuerzo de los carpinteros y de los padres de los Grillos Sinfónicos, la orquesta pudo subir al escenario y lucirse con marimbas construidas en Misiones, en tiempo récord.

La marimba es un instrumento que nunca fue fabricado en el país. Sin más herramientas que un plano sudafricano y mucha voluntad misionera, en una semana, un grupo de valientes artesanos, guiados por el apoyo técnico del maestro Miguel Brizuela, construyeron una veintena de este singular instrumento.

La carpintería “La Aripuca” fue uno de los epicentros donde desarrollaron este trabajo gracias a la ayuda de las laboriosas manos y la experiencia de Daniel Dal Ri, junto a más de veinte voluntarios misioneros dispuestos a trabajar para que el sueño de los hermanos sudafricanos no se derrumbe.

Todo comenzó el jueves 17 de mayo con la llegada del director de la orquesta de Marimba Sudafricana, quien suele llegar días antes ya que las marimbas se despachan por Aduana y llegan antes que los chicos. Durante los días previos se encarga de la afinación de todas las marimbas que sufren desajustes por los movimientos y la humedad del traslado.

Ante la imposibilidad de retirar los instrumentos, el viernes decidieron buscar al director del hotel Tourbillon y llevarlo a Andresito para elegir maderas y así fabricar marimbas. “En principio todo se dio como para que queden marimbas para el año que viene, y entonces él manifestó que se podían crear tres o cuatro y que con ese formato se podrían fabricar las demás”, comentó Miguel Brizuela.

Ese viernes y sábado fueron días de intenso trabajo en las carpinterías El Timbó de Andresito, junto a Fabián Basilio y Lili Ruff de la orquesta local quienes ayudaron a conseguir las maderas y un grupo electrógeno para superar el corte de energía eléctrica y así cortar las maderas. El domingo realizaron el traslado de todas estas maderas a la carpintería La Aripuca.

El lunes por la mañana continuaron con el trabajo. Los días pasaban y hasta el miércoles la Aduana continuaba sin liberar las marimbas que fueron enviadas desde Sudáfrica.

Para ese entonces eran 25 padres en torneado y perforación de maderas, además de la compra de tornillos, burletes, pinturas y demás materiales necesarios para la construcción de los instrumentos.

Para el viernes 25 de mayo ya contaban con cuatro marimbas armadas y convocaron a los jóvenes de Sudáfrica para la prueba y ensayo. Finalmente, para el sábado habían llegado a un total de 20 marimbas.

Desde la Aduana, el domingo 27 habían confirmado que debido al volumen de estos instrumentos no hubo forma de efectuar el traslado, con el agravante de un paro de transporte en Brasil.

Si hubiera que contar esta historia en números, el relato incluiría 278 maderas afinadas, 278 tubos sellados de diferentes tamaños, 19 soportes a medida, 38 patas extensibles, 556 tornillos y tuercas, 374 aritos de goma, 24 chicos sudafricanos, 23 padres y madres de “Grillos Sinfónicos”, 46 manos laboriosas, 1 carpintería en Andresito, 1 carpintería en Iguazú, 7 días de búsqueda de materiales y maderas.

Quedarán para siempre guardados los grandes aprendizajes para que, de aquí a un futuro, se pueda confiar aún más en los esfuerzos y en el trabajo de construcción en común.

Todo esto junto, articulando voluntades y ensamblando capacidades, hicieron posible que la orquesta final estuviera completa. 750 niños emocionaron a misioneros y turistas.

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